Aida Makoto

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El Manga ha sido una forma establecida de expresión popular en el campo del arte visual japonés durante siglos. Durante la época de la posguerra, el manga refleja un cambio cultural en la identidad del organismo nacional, como una nación imperial antes cohesionada cayó en fragmentos ante la estela de la derrota y control por parte de las fuerzas militares norteamericanas.

Enmarcado por este cambio, el artista contemporáneo japonés Makoto Aida interpreta el manga con colegialas japonesas brutalizadas y sexualizadas transmitiendo elementos de la identidad de una nación fracturada aún determinada por su temperamento de posguerra y su posicionamiento global. Hay ciertos momentos en el Japón actual en los cuales se manifiestan los traumas de posguerra, los cuales se revitalizan mediante la expresión visual a través de los cuerpos de estas niñas, revelando el papel psíquico del cuerpo tras la guerra a día de hoy como recuerdos nacionales del pasado. La apropiación de Aida de estos órganos también pone de manifiesto el compromiso de la herida con la memoria histórica, y las construcciones precarias de la sexualidad femenina y la identidad que permanecen en el Japón contemporáneo.

Las chicas artificiales comestibles, Mimi-chan (2001) es un ejemplo de trabajo de Aida en el que las chicas se presentan en masa y en piezas como el ingrediente principal en una serie de deliciosos platos japoneses. En esta serie trabaja con la hiper-realidad mostrando una caracterización de la mujer desde un papel dominante, el del hombre,  que la muestra como un producto para un consumidor final y la problemática que entraña el consumo de estas, es un retrato conectado a la mercantilización ideológica del cuerpo de la mujer que fue concebido durante la posguerra.