TÉ NEGRO TAILANDÉS CON LECHE CONDENSADA.

© Carmen Martínez

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Recuerdo la primera vez que probé este delicioso té, me robó el corazón. Me sorprendió mucho su sabor, extraordinariamente rico en matices, resultado de la mezcla de té y aromáticas especias, pero sobre todo me encantó su brillante color anaranjado, un color tan intenso como el naranja de sol cuando este abraza su ocaso. Maravilloso!. Habitualmente lo tomaba frío, con mucho hielo -perfecto para combatir el sofocante calor tailandés- pero también puede tomarse caliente. Con el frío que hace hoy en la calle he optado por la opción caliente. Otra de las peculiaridades de este té es que se toma muy muy dulce, con leche condensada y azúcar...boom!!, además yo le he añadido nata montada.

Ingredientes:

  • 3 tazas y media de agua
  • 6-10 gramos de té negro tailandés
  • 1/3 parte de la taza de azúcar
  • 1/3 parte de la taza de leche condensada
  • y nata montada (opcional)
  1. Ponemos el agua a hervir y añadimos el té negro en un infusor o una tela fina, hasta que alcance el agua el color deseado, mientras más oscuro, más sabroso. Se cuela si es necesario y se aparta.
  2.  Aparte, se mezclan el resto de los ingredientes: la leche condensada y el azúcar.
  3. En cada vaso añadimos con cuidado la mezcla de leche condensada y azúcar hasta que alcance casi el medio vaso -depende del gusto por el azúcar que tengáis- y después agregaremos el  con cuidado de forma que se mantenga la separación. Al momento de tomarlo lo meneamos y añadimos la nata montada.

Enjoy!