GOLDEN TEA

 © Carmen Martínez

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La cúrcuma y jengibre son rizomas y aunque parecen raíces, son en realidad tallos subterráneos de plantas tropicales. Durante mucho tiempo, tanto la cúrcuma como el jengibre, han sido utilizados como medicamentos, también se han utilizado en la cocina por sus propiedades culinarias, siendo alimentos tradicionales de la cocina del sur de Asia.

Cuando la piel -parecida al papel- que envuelve el rizoma de cúrcuma se desprende, esta revela un color naranja brillante. Este pigmento naranja se transfiere a los alimentos con los que se cocina y es este el que proporciona al golden tea su característico color amarillo-oro. También es este pigmento, así como otros componentes que se encuentran en la cúrcuma, los que contribuyen a su fuerte capacidad antioxidante. La cúrcuma se ha utilizado a lo largo del tiempo en la medicina tradicional del sur de Asia pero ha sido recientemente cuando los investigadores han comenzado a descubrir sus efectos beneficiosos sobre varios tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares y la enfermedad de Alzheimer y la diabetes. La curcumina, un componente de la cúrcuma, es un potente antiinflamatorio y antioxidante.

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El jengibre, al igual que la cúrcuma, también tiene una fuerte capacidad antioxidante y de manera similar ha disfrutado de una larga historia dentro de la medicina popular en la que se utiliza tradicionalmente para malestares estomacales o para aliviar las molestias causadas por la gripe y los resfriados. La investigación preliminar del jengibre también se vincula a la inhibición del crecimiento de células cancerosas en los ovarios.

Tomar té de cúrcuma o golden tea a diario es una buena forma de obtener todos los beneficios de esta raíz. Tomarlo antes de dormir nos ayuda a relajarnos y además estimula nuestro sistema inmunológico durante nuestras horas de sueño.

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Ingredientes para dos vaso de golden tea:

  • 1 taza de leche de coco o de almendras
  • 1  rama de canela
  • 1 pedazo de cúrcuma, sin pelar, cortada en rodajas finas o 1/2 de cucharadita de cúrcuma seca
  • 1 pedazo de jengibre, sin pelar, en rodajas finas
  • 1 cucharada de miel
  • 1 cucharada de aceite virgen de coco 
  • 1/4 de cucharadita de pimienta negra
  • canela en polvo
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Elaboración:

Mezclar en un cazo la leche de coco, la canela, la cúrcuma, el jengibre, la miel, el aceite de coco, granos de pimienta y 1 taza de agua; llevamos a ebullición. Reducimos el fuego y cocinamos a fuego lento hasta que los sabores se hayan fusionado, unos 10 minutos. Colamos y espolvoreamos con canela en polvo sobre cada vaso.

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BENEFICIOS DE LA COCINA JAPONESA PARA NUESTRA SALUD

Para muchos es conocido que la dieta japonesa es una de las más sanas y que sus alimentos influyen beneficiosamente en la salud de las personas que los consumen previniendo muchas enfermedades. ¿Pero cuál es el secreto de que esta cocina sea tan sana?. Sus ingredientes.

La amplia variedad de verduras y legumbres -en este caso judías- que se consumen en la dieta japonesa aportan muchísimos beneficios a nuestra salud. La dieta japonesa incluye numerosas variedades de algas, un alimento que cada vez se hace mas popular en las cocinas occidentales. Las algas son un alimento muy bajo en calorías, altas en fibra y minerales.

En Japón son unos grandes consumidores de pescado y marisco. El pescado es un alimento bajo en calorías, de fácil digestión, contiene grasas buenas y omega 3.

Los productos fermentados añaden flora intestinal beneficiosa para nuestro sistema digestivo. El miso es el producto fermentado más conocido y utilizado en Japón, pero hay una amplia variedad de alimentos fermentados en esta dieta como por ejemplo el koji. El shio-koji se ha hecho muy popular en Japón en los últimos años, tanto que puede encontrarse en cualquier tienda de alimentación y está empezando a ser exportado a otros países. 

La cocina japonesa también usa otros muchos alimentos muy beneficiosos que son naturalmente altos en fibra y bajos en calorias como por ejemplo los fideos Shirataki, los cuales no contienen gluten. Hay otros alimentos como el konyaku, una especie de gelatina elaborada con la misma sustancia que los shirataki.

La soja también es otro de los ingredientes beneficiosos para la salud dentro de la dieta japonesa, la soja y sus derivados como el tofu o el miso es una gran fuente de proteínas, está libre de grasas saturadas y reduce el riesgo de infarto.

Por último no podemos olvidar el arroz, esencial en la dieta japonesa y fuente carbohidratos.

Los ingredientes son un punto esencial para una dieta sana pero también posee importancia los métodos de elaboración utilizados, por ejemplo en la cocina japonesa apenas se utiliza aceite para cocinar, predominan los alimentos crudos, los tiempos de cocción son lentos y se utiliza mucho la parrilla, por supuesto que hay platos donde los ingredientes están fritos pero estos se compensan incluyendo en el menú más verduras, por lo que el balance global de la comida es saludable.

La carne roja se incorporó a la dieta japonesa con la apertura de Japón a Occidente en el siglo 19. Antes de eso, la cocina japonesa estaba fuertemente influenciada por los preceptos budistas, que prohibían quitar la vida y es por ello que la dieta japonesa tiene una rica tradición vegetariana. Incluso hoy en día, el enfoque japonés de comer carne roja se fundamenta en la ingesta de porciones moderadas con una gran cantidad de verduras y/o tofu.

Hay otro aspecto importante a tener en cuenta y es que en la dieta japonesa las porciones son pequeñas y muy variadas.

Pues ahora ya podéis tener una idea de porque la dieta japonesa es tan beneficiosa para nuestra salud y tomar ejemplo, podéis ir añadiendo a vuestra dieta habitual alguno de los alimentos que hemos ido mencionando, seguro que con el tiempo notaréis alguna mejoría en vuestro organismo.