PUDÍN JAPONÉS CON DE FLORES DE CEREZO

Japón alberga un fuerte amor por los postres, tanto por los wagashi tradicionales como por los dulces occidentales. Incluso antes de que el azúcar se introdujese en Japón, la gente elaboraba postres con todo lo que tenían a mano, desde el arroz y las judías dulces –azuki– hasta la savia de las plantas o el néctar de las flores. Cuando el azúcar llegó a Japón desde Europa, este amor por los postres se intensificó y Japón experimentó un auge en la creación de dulces de estilo occidental, aunque con un poco menos de azúcar que los homólogos occidentales. 

Este postre japonés que os presento es de influencia occidental.

El pudín se elabora con ingredientes muy sencillos: leche, crema espesa y yogurt, ingredientes no muy japoneses. Los japoneses y los asiáticos en general no son grandes consumidores de leche. Podemos probar a elaborar este postre utilizando leche y yogurt vegetales. 

Este postre japonés se divide en dos capas, la inferior es de pudín de leche y la capa superior es de gelatina salada de flores de cerezo. Las flores de cerezo si que son un ingrediente 100% japonés. La combinación de esta gelatina salada de flor de cerezo y el suave dulzor del pudín de leche combinan perfectamente. 

Las flores de cerezo encurtidas me las traje de Japón en mi último viaje, nunca las encontré en España antes de verlas allí, pero hay varias páginas donde podéis encontrarlas online. Aquí las venden y hacen envíos internacionales.

Si os animáis podéis prepararlas vosotros mismos, ya ha pasado la época de floración de los cerezos pero para el año que viene podéis hacerlas si tenéis cerezos cerca.

¿Cómo se preparan las flores de cerezo encurtidas?

Necesitaremos recoger cuidadosamente a mano las flores del árbol, lavarlas, escurrirlas y secarlas. Rociaremos sal sobre las flores (alrededor de 1 taza de sal por 10 tazas de flores) y les pondremos un peso encima. Al día siguiente, las exprimiremos y tiraremos el líquido de la salmuera, sumergiremos las flores en vinagre de ume (ciruela) y las dejaremos reposar durante aproximadamente 3 días. Finalmente, las dejaremos secar en una sola capa durante 3 días a la sombra o hasta que se sequen. Para conservarlas, las envasaremos en un frasco con sal (proporción de aproximadamente 1: 1). De esta manera, pueden mantenerse durante un año.

Vamos allá con la receta!

Ingredientes para 4 vasitos de pudín:

Para el pudín de leche

  • 2 hojas de gelatina (5 g)
  • 3 cucharadas de agua caliente
  • 2/3 taza de leche entera ( 160 g)
  • 1/3 taza de azúcar  ( 70 g)
  • ½ taza de yogur natural ( 120 g) 
  • ¾ taza de nata espesa o crema batida  ( 180 g)

Para la gelatina de flor de cerezo

  • 8 flores de cerezo encurtidas con sal
  • 1 lámina de gelatina ( 2.5 g)
  • 1½ cucharada de agua caliente
  • ½ taza de agua ( 120 g)
  • 2 cucharaditas de azúcar  ( 10 g)
  • Colorante rojo  (opcional)

Ponemos las flores de cerezo encurtidas con sal en un tazón pequeño y agregamos un poco de agua hasta cubrirlas. Las dejamos en remojo durante al menos 30 minutos para eliminar la salinidad de las flores.

Para hacer el pudín de leche cortamos 2 hojas de gelatina en tiras finas y las ponemos en un tazón pequeño. Vertemos 3 cucharadas de agua caliente y removemos hasta que la gelatina se haya disuelto por completo. Si no está completamente disuelta, le damos un toque en el microondas durante 30 segundos.

En una olla pequeña, calentamos la leche y el azúcar a fuego medio. Removemos continuamente hasta que el azúcar se disuelva.

Cuando la leche esté a punto de hervir, apagaremos el fuego – es muy importante que no hierva- y añadiremos la gelatina. Mezclamos bien y dejamos reposar. En un tazón mediano, combinamos el yogur natural y la nata espesa. Mezclamos bien para combinar.

Poco a poco vamos agregando la mezcla de leche a la mezcla de yogurt mientras removemos.

Seguidamente pasamos la mezcla a través de un colador o tamiz de malla fina para lograr una textura sedosa y suave. Para acelerar el proceso de solidificación del pudín, llenamos la mitad de un recipiente grande con agua helada, colocamos el recipiente con la mezcla dentro del recipiente con hielo. Tardará al menos 30 minutos hasta que la mezcla se vuelva más espesa y almibarada. Será entonces cuando la pongamos en los vasos y la refrigeremos de 30 a 60 minutos.

Para la gelatina de flor de cerezo. Comenzaremos este proceso una vez que el pudín de leche esté ya solido y frío. Entonces cortaremos 1 hoja de gelatina en tiras finas y la pondremos en un tazón pequeño. Añadiremos 1 ½ cucharada de agua caliente y removeremos hasta que la gelatina se disuelva por completo. Si no se disuelve, la metemos en el microondas durante 20 segundos y mezclaremos.

En una olla pequeña, calentamos el agua y 2 cucharaditas de azúcar a fuego medio. Batimos hasta que el azúcar se haya disuelto por completo.

Suavemente exprimimos el agua de las flores de cerezo y las ponemos en la cacerola. Retiramos del fuego. Agregamos la gelatina, mezclamos y luego agregamos un poco de colorante rojo para alimentos. Si queremos un bonito color rosa claro, agregaremos solo un poquito. Siempre podremos añadir un poco más si queremos que sea de un rojo más oscuro.

Mezclamos bien para que el color se distribuya uniformemente. Colocamos la cacerola sobre el agua con hielo y dejamos que la mezcla se enfríe. Al igual que con la mezcla de leche, esto hará que la esta se espese.

Una vez que la mezcla esté ligeramente más espesa, colocaremos las flores una a una, suavemente encima del budín de leche y añadiremos la mezcla de gelatina hasta cubrirlas.

Dejaremos el pudín en el refrigerador hasta que la capa superior esté lista (aproximadamente una hora). Lo serviremos frío.

BRIOCHE DE TÉ MATCHA

Soy muy fan del té matcha japonés, es un té que tiene una infinidad de propiedades para nuestro organismo y además esta buenísimo. El té matcha además tiene varios usos, uno de ellos es como ingrediente en postres y pasteles. Esta receta de brioche con matcha es un claro ejemplo del delicioso sabor que este té aporta a los pasteles. El sabor dulce y la textura suave del brioche contrasta con el sabor amargo del matcha convirtiendose en la mezcla perfecta.

Ingredientes para 12 bioches pequeños o para 6 brioches pequeños y un pan

Para la masa de brioche

  • 300g de harina de fuerza
  • 60 g de azúcar
  • Una cucharadita de levadura o la misma cantidad de levadura fresca (yo prefiero la fresca)
  • 125 g de leche entera
  • un huevo
  • 50 g de mantequilla, cortada en cubitos ya temperatura ambiente

En un tazón grande, combinamos todos los ingredientes excepto la mantequilla y mezclamos hasta que se forme una masa densa y espesa.
En una superficie lisa, comenzamos a amasar incorporando la mantequilla hasta que forme una bola suave; Alrededor de 8 minutos.
Colocamos la masa de nuevo en el recipiente y la cubrimos con un paño, la colocaremos en un lugar cálido durante al menos 2 horas para que suba o hasta que doble su tamaño. 

Para el relleno de matcha

  • 80g de leche
  • Una clara de huevo
  • 50 g de azúcar en polvo
  • 20 g de harina
  • 20 g de té verde matcha
  • 10 g de mantequilla

Llevar la leche a ebullición. Mientras se está calentando mezclamos la clara y el azúcar en un recipiente hasta que estén combinados. Mezclamos la harina y el té verde matcha y batimos conseguir una mezcla homogénea.
Cuando la leche esté hirviendo, la agregaremos a la mezcla de matcha sin parar de batir. Volvemos a colocar la mezcla en el fuego y cocinamos a fuego medio hasta que espese, agregamos entonces la mantequilla.
En una bandeja para hornear forrada con film, extendemos la mezcla formando un cuadrado de alrededor de 20x15cm. Dejamos enfriar.

Para formar nuestro brioche

Quitamos el aire de la masa de brioche golpeándola suavemente, luego con un rodillo la extendemos formando en un rectángulo de 30x20cm. Colocamos el relleno de matcha en el medio, luego doblamos la masa sobre ella hacia el centro y sellamos las extremidades. volvemos a darle con el rodillo hasta formar en un rectángulo más largo, luego hacer un tour doble.

¿Qué es un tour doble? Es una forma especifica de plega la masa, aquí tenéis un esquema de como hacerlo.

Repetir el plegado una vez más y luego volver a extender la masa en rectángulo un 30x20cm.
Enrollamos la masa sobre sí misma para formar un tronco y cortamos los extremos, luego con un cuchillo afilado, cortamos en segmentos de 3 cm de grueso.
Si vamos a hacer brioches pequeños untamos con mantequilla los moldes que tendrán forma de anillos de 5,5 cm de ancho y colocamos las rodajas de masa en ellos con el corte hacia arriba. Si  por el contrario queremos hacer un pan de brioche, cogemos seis trozos de masa y los colocamos en un molde rectangular para pan untado con mantequilla y la masa restante en los anillos.
Una vez en los moldes cubrimos holgadamente con film y dejemos que crezca la masa durante 30 a 45 minutos.

Mientras precalentaremos el horno a 180 ° C y hornearemos durante 15 a 20 minutos.

Pasado este tiempo sacaremos los brioche del horno y los dejaremos enfriar. Ya solo queda disfrutar de estos maravillosos pastelitos franceses con el toque japonés del té matcha.

PANCAKE JAPONÉS

No sé si conocéis un postre japonés que se llama kasutera o castella (bizcocho de castilla). La castella es un bizcocho ultra esponjoso parecido a nuestro bizcocho de toda la vida, es de origen portugués y traído a Japón por mercaderes allá por le siglo XVI, de eso hace ya mucho tiempo y ahora la kasutera es una especialidad en la isla de Kyûshû y en Nagasaki. 

Os cuento esto porque estos pancakes japoneses son en apariencia versiones mini de la kasutera. A diferencia de los pancakes americanos estos son gorditos y esponjosos, el sabor puede resultar el mismo pero la textura es otra cosa. 

Estos pancakes se preparan utilizando un molde circular con algo de altura ya que la masa sube bastante. Son sencillos de hacer cuando se les pilla el truco, a mi el primero no me salió porque no controlé bien la temperatura de la sartén y puse demasiada masa en el molde. Así que animaos a prepararlos, están muy ricos y son muy bonitos. Ya me contaréis.

Ingredientes:

  • 2 yemas de huevo
  • 60 gr de azúcar
  • 120 ml de leche
  • 180 gr de mezcla para tortitas
  • 4 claras de huevo 

Elaboración:

Batimos las yemas de huevo y le añadimos el azúcar, mezclamos bien y agregamos la leche y la mezcla de tortitas. Lo batimos bien para eliminar cualquier grumo y reservamos.

Por otro lado vamos a montar las claras de huevo al punto de nieve, este paso es muy importante porque es lo que hará que nuestros pancake queden esponjosos. Una vez que tenemos las claras montadas las añadimos al resto de la mezcla con movimientos lentos circulares y ascendentes para que la masa se oxigene y no pierda el volumen.

En una sartén antihaderente colocamos dos moldes de anilla circulares de 9 cm de diámetro y al menos otros 8 cm de profundidad. Añadimos la mezcla hasta la mitad del molde porque a medida que se vaya haciendo poco a poco irá subiendo. Los tapamos y dejamos que se vayan habiendo a fuego lento durante 10 minutos. Pasado este tiempo ayudándonos de unas pinzas para sujetar el molde y de una espátula les damos la vuelta y dejamos que se hagan por el otro lado durante 5 minutos más.

Para servirlos los decoraremos con fruta fresca, en este caso he utilizado fresas, pero también podéis utilizar algún otro fruto rojo como la frambuesa o el arándano. Además podéis regarlos con sirope de arce. 

Espero que os gusten!

TARTA DE QUESO JAPONESA

Dentro de la repostería japonesa podemos encontrar dulces típicamente japoneses y otros más bien “heredados” originarios del continente europeo. Los dulces típicos japoneses tienen como base la harina de arroz glutinoso y el anko – pasta de judías dulces azuki- por otro lado tenemos dulces como la kasutera que es muy similar a nuestro bizcocho o la tarta de queso. 

Esta es una receta especial de la tradicionalmente americana tarta de queso pero “made in japan”. En Japón se la llama sufure chizu keki (souflé japonés), su consistencia es espectacular, es suave y delicada, no se parece mucho a la receta americana pero está francamente deliciosa.

Ingredientes:

  • 100 g de crema de queso a temperatura ambiente
  • 100 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 130 g de azúcar
  • 130 ml de leche
  • 8 yemas 
  • 13 claras
  • 60 g de harina para todo uso
  • 60 g de harina de maíz
  • Azúcar glas

Preparación:

Primero de todo calentamos en un cazo a fuego medio la mantequilla, el queso y la leche. Una vez derretidos lo mezclamos utilizando una varilla y reservamos.

Por otro lado separamos las claras de las yemas colocándolas en boles diferentes. Batimos las yemas y agregamos la mezcla de queso, seguidamente incorporamos poco a poco las dos harinas tamizándolas.

Las claras que tenemos reservadas las batimos hasta montarlas, añadimos el azúcar y continuamos batiendo hasta conseguir el punto de nieve. Poco a poco vamos añadiendo las claras batidas al resto de la mezcla, con una espátula removemos con movimientos circulares suaves para que ambas se liguen.

En un molde -no desmontable- colocamos papel de hornear en la base y en las paredes y añadimos la masa de nuestro pastel. Este molde lo colocaremos dentro de otro recipiente al que añadiremos agua caliente. Ambos los introduciremos en el horno que previamente habremos precalentado a una temperatura de 160 grados. Hornearemos durante 25 minutos a esa misma temperatura y pasado ese tiempo bajaremos a 140 grados y continuaremos horneando durante 55 minutos más.

Dejamos que se enfríe y la desmoldamos con cuidado para que no se nos rompa, por último la decoramos cubriendola con azúcar glas y frutos rojos.