TIPOS DE PASTELES MOCHI JAPONESES

infografía de los tipos de mochi que hay en Japón

El Mochi es un tipo de dulce tradicional japonés que se elabora a base de arroz . En sus orígenes, los pasteles mochi japoneses se usaban como ofrendas a los dioses y luego se cortaban en pedazos y se compartían entre la gente para dar buena suerte.

Más tarde, durante el período Heian, el mochi se convirtió en un alimento de celebración como parte de las festividades de Año Nuevo.

El método tradicional utilizado para elaborar el mochi se llama “mochitsuki“, la pasta de harina de arroz glutinoso se coloca en un “usu” -un mortero grande de madera o piedra- y se golpea con un martillo de madera muy pesado hasta conseguir la textura correcta.

La elaboración de los mochi utilizando este método tradicional todavía se práctica al final de cada año durante preparación de los festejos para el próximo Año Nuevo.

Además de ser utilizados para ofrendas ceremoniales y en ocasiones especiales, también podemos disfrutarlos en nuestro día a día. Podemos encontrarlos en pastelerías en diferentes formas y sabores, incluyendo variedades elaboradas sin arroz.

Estas son algunas de las variedades de mochi que podemos encontrar en Japón:

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TARTA DE QUESO JAPONESA

Dentro de la repostería japonesa podemos encontrar dulces típicamente japoneses y otros más bien “heredados” originarios del continente europeo. Los dulces típicos japoneses tienen como base la harina de arroz glutinoso y el anko – pasta de judías dulces azuki- por otro lado tenemos dulces como la kasutera que es muy similar a nuestro bizcocho o la tarta de queso. 

Esta es una receta especial de la tradicionalmente americana tarta de queso pero “made in japan”. En Japón se la llama sufure chizu keki (souflé japonés), su consistencia es espectacular, es suave y delicada, no se parece mucho a la receta americana pero está francamente deliciosa.

Ingredientes:

  • 100 g de crema de queso a temperatura ambiente
  • 100 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 130 g de azúcar
  • 130 ml de leche
  • 8 yemas 
  • 13 claras
  • 60 g de harina para todo uso
  • 60 g de harina de maíz
  • Azúcar glas

Preparación:

Primero de todo calentamos en un cazo a fuego medio la mantequilla, el queso y la leche. Una vez derretidos lo mezclamos utilizando una varilla y reservamos.

Por otro lado separamos las claras de las yemas colocándolas en boles diferentes. Batimos las yemas y agregamos la mezcla de queso, seguidamente incorporamos poco a poco las dos harinas tamizándolas.

Las claras que tenemos reservadas las batimos hasta montarlas, añadimos el azúcar y continuamos batiendo hasta conseguir el punto de nieve. Poco a poco vamos añadiendo las claras batidas al resto de la mezcla, con una espátula removemos con movimientos circulares suaves para que ambas se liguen.

En un molde -no desmontable- colocamos papel de hornear en la base y en las paredes y añadimos la masa de nuestro pastel. Este molde lo colocaremos dentro de otro recipiente al que añadiremos agua caliente. Ambos los introduciremos en el horno que previamente habremos precalentado a una temperatura de 160 grados. Hornearemos durante 25 minutos a esa misma temperatura y pasado ese tiempo bajaremos a 140 grados y continuaremos horneando durante 55 minutos más.

Dejamos que se enfríe y la desmoldamos con cuidado para que no se nos rompa, por último la decoramos cubriendola con azúcar glas y frutos rojos.